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Pacto por la Juventud Panameña (1999)

Uno de los grandes logros del Consejo, fue incluir el tema juventud en la Agenda Publica y política en el proceso electoral de 1999, mediante la negociación de un Pacto por la Juventud Panameña iniciativa del CONAJUPA que con apoyo del UNFPA procuró el compromiso de todos los candidatos/as a la Presidencia de la República en 1999 para incorporar como objetivo prioritario de la agenda de Gobierno y de Estado para el periodo 1999 al 2004, el Desarrollo Humano de la Juventud Panameña.

Este esfuerzo respondió a una serie de acuerdos internacionales y nacionales, como el Foro Mundial de Jóvenes, celebrado en Braga, Portugal en 1998, y la visión Panamá 2020, que comprometió a todos los sectores de la sociedad, incluyendo al sector joven, a trabajar por la erradicación de la pobreza y por una participación protagónica en los procesos de toma de decisiones.

Los candidatos presidenciales se comprometieron públicamente con los y las jóvenes de Panamá mediante la firma de un Pacto Nacional por la Juventud, que establecía metas orientadas al fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y enfatiza en la participación de la juventud en la construcción de ciudadanía social.

Específicamente, las metas planteadas en este Pacto son: garantizar el acceso y el derecho a la edu­cación de calidad; garantizar el derecho al empleo de calidad y a la autogestión; garantizar el derecho a la salud y a desarrollar estilos de vida saludables; garantizar el derecho de la juventud al acceso de información para la vida y a las facilidades para el uso adecuado del tiempo libre; promover la participación de la juventud en la toma de decisiones, no solamente en aquéllas que les afecten directamente, sino también en las que competen a la sociedad civil; promover leyes, políticas y programas que garanticen la ciudadanía social a los y las jóvenes.

Desde el Consejo teníamos una visión clara con la firma del pacto y consistía en: Sensibilizar a la Operación Pública sobre las demandas y los retos de la juventud panameña ante el siglo XXI, Introducir en las agendas sociales y políticas las aspiraciones de la juventud panameña, Fortalecer el Movimiento de la Juventud a nivel nacional así como al Consejo Nacional de Juventud, Sentar las bases para la continuidad de las políticas públicas actuales en materia de juventud, convirtiendo las mismas en políticas de estado.

Para la construcción del pacto en su primera etapa  se realizaron consultas regionales y locales, posteriormente se realizó una consulta nacional en Boquete, reuniendo a jóvenes de  diversos sectores juveniles y permitiéndonos conocer los problemas y las aspiraciones de los jóvenes para los próximos cincos años.

El Pacto se firmo el 8 de abril de 1998 con la participación de 1000 jóvenes de todo el país;  fueron testigos del pacto el sistema de Naciones Unidas de Panamá, la Asamblea de la Sociedad civil y la Comisión de Justicia y Paz. Es importante señalar que más de 200 organizaciones juveniles participaron en este proceso, además las dirigencias juveniles de todos los partidos políticos.

Dentro de los alcances del pacto podemos señalar la alianza estratégica realizada con las juventudes de todos los partidos políticos y vemos mas adelante como se toma como referencia para el diseño de la Política Publica de Juventud de Panamá.

Por ultimo tenemos una cita de Ernesto Rodríguez, en su estudio Jóvenes Actores Estratégicos del Desarrollo.  “Pacto por la Juventud Panameña: muestra de madurez y de concertación. La firma de una pacto de esta naturaleza es un signo de madurez política y de responsabilidad cívica ante un sector importante de la sociedad, ya que refleja la decisión la decisión de construir políticas de Estado permanentes, a pesar de los cambios de gobierno y el reconocimiento de la gravitación de los jóvenes en la dinámica política, económica y social del país. Es, además, un gesto relevante que compromete,  voluntades políticas para impulsar acciones a favor del sector juvenil.

Rodríguez, señala además que la firma del Pacto también es importante, por el proceso que se recorre para su concretización, ya que parte de una iniciativa surgida desde las propias organizaciones juveniles, aglutinadas en el Consejo Nacional de la Juventud Panameña, que trabajaron intensamente en la redacción del texto del Pacto, y en obtención de los resultados brindados por los diferentes partidos políticos, de modo que los candidatos presidenciales aceptaron suscribirlo. Esto demuestra el grado de madurez con el que operan los jóvenes organizados, en un país que no tiene demasiada tradición en atención a sus jóvenes.

 

 

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